
Con el comienzo de la temporada invernal también cambia la rutina y el plan. Entre semana tienen que caer los dos días de correr, sea por la calle o en la cinta, pero el fin de semana el plan sagrado es el esquí. Por eso se hace más complicado salir a correr el domingo, y en su lugar normalmente usamos la alternativa del esquí de montaña. Es un esfuerzo similar o superior al de correr en cuanto a tiempo; pero sobre todo bastante más agotador aeróbicamente. La gran ventaja: accedes a sitios impresionantes y al llegar arriba de la montaña te espera un descenso en esquís que hace que merezca la pena toda la matada que te has pegado.

