viernes, 27 de noviembre de 2009

Vol-ver a em-pe-zar


Como cuando le dieron el Oscar a Garci, toca decir la famosa frase. Tras casi un mes en el secadero (excepto la chifladura de la Behobia una semana después del maratón) hay que empezar a hacer algo. En estas semanas he salido algún día suelto, me parece que tres en total, y he notado en cada ocasión que músculos y rodillas siguen quejándose. Así que mi reentrada va a ser suave, con un par de días entre semana y otro el fin de semana, a lo mejor alternando correr con piscina y esquí de travesía (en eso también solemos compartir excursiones los hermanos).

Pereza me da, pero hay que hacerlo. Al menos eso dice la báscula. Desde la maratón hasta el pasado lunes había cogido dos kilos y medio de peso. Ya lo estoy reduciendo, pero está claro que inactividad y dejadez=kilos.

Habrá que marcarse algún objetivo primaveral suave para tener motivación. Quizás la media maratón de Madrid a primeros de abril. Tengo un rcuerdo muy malo de la última vez que lo corrí y me gustaría quitarme la espina...

lunes, 23 de noviembre de 2009

A la p*** cinta

Llega el frío, la oscuridad a las 5 de la tarde, el viento, la lluvia... llegan los kilómetros corriendo en cinta. Es un coñazo, sí, pero por lo menos seguimos corriendo. Al final no sabes qué hacer: series cortas, series largas, progresiones... No hay manera de correr un día tranquilo y acabar a gusto. Te aburres tanto, que acabas metiéndote caña y (por lo menos yo) bajando de la cinta con una sudada como para darle un abrazo a alguien.

Aunque ojo, que también puede ser aparatos de riesgo. Las cintas de correr las carga el diablo...