jueves, 31 de octubre de 2013

Puesta a punto final

Estamos a cuatro días de la maratón. Los diversos entrenadores que directa o indirectamente nos ayudan (Casares, Gavela) nos han convencido para que en esta semana previa probemos el sistema de vaciado y llenado. Consiste en no tomar nada de carbohidratos los días séptimo a cuarto antes de la carrera, vaciando así tus reservas, para luego llenarlas completamente durante los últimos cuatro días. Así que a partir de ayer hemos empezado a ponernos ciegos de pan, patatas, pasta, arroz y lo que caiga. Y por supuesto bebiendo Isostar o similar todo el día como beduinos. Por no hablar del cocktail de pirulas que nos toca meternos esta semana: calcio, magnesio, vitaminas, glutamina, arginina... Como nos revisen el neceser nos van a mandar a los de Ley y Orden. Y de correr, nada o casi nada. Ayer hice 5k muy suave y eso va a ser todo hasta la carrera. Esta tarde hay que hacer la maleta, preparar papeles y pasaportes, en fin, no fastidiarla olvidando alguna cosa importante. Estamos en capilla...

viernes, 25 de octubre de 2013

Hace cuatro años...

Nos quedan siete días para viajar y nueve para la carrera. Estando tan cerca me ha entrado la curiosidad de ver como nos tomábamos las cosas hace cuatro años, justo antes de la primera maratón. Para eso no hay más que mirar las numerosas entradas que hicimos en este blog (se nota que estábamos más ilusionados entonces). Me he llevado una sorpresa porque he podido recordar que entonces, más o menos a una semana de la carrera, me agarré un gripazo que me tuvo en la cama todo el fin de semana y hasta el miércoles siguiente. Era el año de la gripe "A" y estuve realmente tocado (y acojonado) esos días. En algunos momentos pensé seriamente que no iba a recuperarme para poder correr. Por suerte la cosa pasó a tiempo y el resto es historia... Me viene bien recordarlo porque, salvo que pase algo raro, este año voy a ir más sano y sin ese lastre. Eso sí, hablando de lastres también he podido ver en las entradas antiguas que hace cuatro años me fui a NY con cinco kilos menos que ahora. Lo comido por lo servido, nunca mejor dicho.